“ Tenía sed de «tranquilidad»; deseaba quedarme solo en mi subsuelo. La «vida real» a la que
no estaba acostumbrado, me oprimía hasta el extremo de ahogarme.
no estaba acostumbrado, me oprimía hasta el extremo de ahogarme.
— Dostoieswski Fedor / Memorias del subsuelo